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miércoles, 15 de febrero de 2012

Una verdadera pérdida de tiempo, ni más, ni menos. Darlo absolutamente todo y no recibir nada a cambio. Duele. Amar, demostrar, regalar, ofrecer, sonreír, perdonar, consolar. Las palabras no valen nada si no hay hechos, te lo dije muchas veces. Y se agotó el tiempo. Ya no nos queda nada. Se fundió la bombilla y no hay recambio, ya no luce ni volverá a hacerlo. Sabías lo que se te venía encima y aún así tuviste cojones. ¿Que me quieres? si tú ni sientes ni padeces. Las segundas oportunidades se dan a quienes las merecen. ¿Tú? perdiste la posibilidad de recibir una hace ya mucho tiempo. Cambié sonrisas y alegría por rencor al pensarte. Gracias, por hacerme tan jodidamente feliz durante tanto tiempo. Y al igual que te doy las gracias, te deseo dolor y angustia. Que aprender de los errores es lo mínimo que podrías hacer. Ponte en el lugar de los demás. En mi lugar. Y llora. Y siente lo que yo siento y he sentido. Recuerda y sufre al ver mi rostro. Y luego sonríete por dentro y acuérdate de mis besos. Te gustaban, ¿verdad? yo también lo notaba cada vez que te los regalaba. Nunca me he sentido mejor haciendo un regalo tan maravilloso. Increíble. Todavía espero que algún día se te caiga la cara de vergüenza. Que pidas disculpas. Y con disculpas no me refiero a un "lo siento". Me refiero a que lo sientas de verdad, lo digas, o no. Yo lo sabré únicamente con mirarte a los ojos, los cuales vacíos están últimamente cada vez que se cruza tu mirada con la mía. Te odio. Odio que seas tan estúpido e insensato. Que la palabra Respeto no la conozcas. Y odio no poder perdonarte. Llámalo orgullo si te hace sentir mejor. Pero yo no me he arrastrado por nadie, y no lo voy a hacer por tí ahora.