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sábado, 19 de febrero de 2011

teechotantodemenos

-Yo soy feliz enamorada de tí.
+Ya.. Pero a la vez te haces daño tu sola enana. Y no quiero que te hagas daño por nada del mundo..
-Ya pero bueno no se, me encanta que me encantes, soy feliz queriéndote te tenga o no, más si te tuviera claro.. Pero soy feliz y gracias a ti, y eso es lo que cuenta.
+¿Eres feliz? ¿Segura?
-Si, siempre lo podría ser más pero lo soy.
+Yo quiero que seas feliz enana..
-Me basta con que me digas que me quieres para serlo.
+Sabes que te quiero mucho.. Pero lo que yo quiero es demostrartelo todos los días a todas horas.. Te quiero tanto enanita.
-Pf, y yo quiero que me lo demuestres.. Y quiero salir a la calle, y encontrarte y no soltarte, y que nos miren y no puedan decir nada.
+Y yo princesita.

Dicen que nadie puede elegir de quien enamorarse..
Y esque son esos momentos a solas, esa boca y esos ojitos que me controlan por completo desde el momento en que se clavan en los míos y se van acercando despacio.. Y entonces siento esa sensación de querer y no poder tener, como cuando tenías cinco años y veías a través del cristal de una tienda esa enorme piruleta de colores que tanto te llamaba la atención, tan grande y perfecta, ganas de comertela cada vez que pasabas por delante. Pero nunca llegaste a probarla, por vergüenza, por miedo a pedir algo que no necesitabas.. Y que a la vez querías, que te llamaba la atención, que deseabas degustar con algo más que con tu propia imaginación. Porque soñar muchas veces nos hace felices, pero todavía más si pudiesemos hacer realidad todo lo que soñamos. Y para que eso ocurra, a veces nos toca arriesgar, y dejar a un lado muchas otras cosas que podríamos perder y que a la vez queremos.
Pero esque él se acerca y ya pierdo el control, mi cuerpo y mi cabeza no saben como actuar, y me dejo llevar.. Y es un hola, fumarnos un piti, y reír, hablar, compartir sueños, compartir la infancia que no pudimos vivir juntos, y otro piti, y seguir riendo, y nos acercamos.. Es poco tiempo pero hay confianza, lo siento, y el también lo siente. Y ya no hay vergüenza alguna, e indirectamente le doy a entender que sin el no sería nadie, lo entiende a la primera, y me sigue el juego, y luego yo, y luego el, y nos hacemos un peta, y vuelan sueños, sueños escondidos por miedo a hacerse público.. Y te das cuenta de que es lo mejor que podrías haber echo, abrirte, soltarte, y gritar a los cuatro vientos que le quieres sin temor a que nadie te escuche, que el ya forma parte de tu vida y que deseas pasar el resto de tus días a su lado. La gente importa una mierda, solo estamos nosotros dos.. Y ya no nos hace falta nada más.

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