Negro. Todo negro. Veo su boca. Sus ojos. Su cuerpo. Todo él. Está ahí, tan cerca de mí que parece imposible. Me acerco. Él se da cuenta y viene a abrazarme. Yo como todas las noches salto a sus brazos y le beso. Él me recompensa con una bonita sonrisa. Y yo se la devuelvo. Todo esto transcurre en apenas unos segundos pero se convierten en horas para nosotros. El tiempo se para. Me da la mano y me ofrece ir con él al fín del mundo. ¿Y el fín del mundo qué es? Pues si te soy sincera no lo se, pero voy junto a él, es igual donde me lleve, soy feliz cuando él lo es. Y soy feliz cuando me paro a pensar y me doy cuenta de que solo le necesito a él para serlo.
vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualqiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido. Parado frente al mar mientras el mundo gira..."

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