Últimamente el insomnio no me da tregua ni una sola noche, ni él, ni un montón de estúpidas ocurrencias. ¿Será que estoy entrando en la verdadera "edad del pavo"?
Quién sabe.
Gud naits.
vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualqiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido. Parado frente al mar mientras el mundo gira..."